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domingo, 14 de agosto de 2011

tres motivos de irritación. la bravuconada del 23 marzo. el enojo por la detención de Sanabria. extradicción para narcotraficantes que actuaron en contra de Chile. Bajo el Penoco

El Gobierno chileno parece dispuesto a todo para provocar la irritación del régimen plurinacional de Bolivia. La respuesta al tremendo “reculazo” de Evo Morales en el tema marítimo fue una furibunda declaración del canciller, Alfredo Moreno, quien afirmó que su país no les debe nada a los bolivianos. Fue la manera de reaccionar ante el comportamiento ciclotímico del presidente, quien pasa de los arrumacos a la hostilidad en cualquier momento, para luego intentar retornar a las zalamerías. El enojo del jefazo con Chile se originó en la investigación secreta que condujo al arresto del general René Sanabria. Las autoridades del país vecino hicieron saber que no tenían confianza en una investigación transparente de este lado de la frontera y por eso prefirieron mantener a los bolivianos al margen. Recientemente, a solicitud a las fuerzas antidrogas chilenas, que incautaron más de 800 kilos de cocaína (adivinen de dónde), fueron arrestados en Bolivia varios integrantes de una banda internacional de narcos. Desde Santiago acaba de llegar el pedido para que los detenidos sean trasladados a Chile, tal como se hizo hace poco con narcos peruanos y colombianos. La justicia plurinacional no brinda garantías de un juicio justo, ni siquiera para los narcotraficantes. La gran diferencia es que estos últimos aman el cambio.

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